Nunca subi el prólogo!! Que penoso!! Espero que lo lean por favor!! Es el capitulo final ♥ Gracias a todos los que leyeron esta historia!! Fue muy especial para mi, los quiero a todos!
Prólogo.
Las luces del escenario estaban listas para que la estrella entrara a brillar. El local estaba lleno, gente refinada de todos lados del mundo habían venido a ver el gran espectáculo que solo hoy se presentaría en uno de los lugares tan peculiares que era el lejano Forks, en Washington.
Habían venido críticos italianos, público de la lejana ciudad de Alaska y todas las personas del pueblo de Forks presente.
Todos habían venido solo para verla a ella. Para verla en su gran noche.
—Mami, creo que no podré hacerlo.
—Vamos cariño, todos han venido a verte.
—Pero es que el salón está repleto, ¡Míralo!
Ambas nos asomamos por detrás de la pequeña cortina y vimos como el resto de nuestros amigos conversaban entre ellos.
— ¿Dónde está el papá?
Miré de la derecha a la izquierda, encontrándome con los enormes ojos dorados de Edward. Me sonrió y ladeó la cabeza hacia la casa dos veces.
—Está adentro, fue a buscar nuevas baterías—Nos susurró desde su asiento.
Ambas soltamos un suspiro de alivio.
— ¡Hey, donde está la pequeña Sarah! ¡Ya quiero que empiece el espectáculo! —Gritó Emmett desde su asiento. Rosalie le dio un golpe en la cabeza haciéndole callar antes de mirarnos y sonreírnos.
—Ves cariño, todo saldrá bien.
—Eso lo dices tú, mamá. —Se fue al pasillo en donde Alice había colgado toda su ropa y se escondió detrás de ella—Estarás con papá y el tío Jake desde el otro lado.
Sonreí y caminé hacia donde ella estaba, le acaricié sus castaños cabellos y empecé a cantarle la nana que Edward nos había compuesto a Seth y a mí, era la favorita de mi hija.
— ¿Cómo lo haces tú? —Me preguntó. —¿Cómo es que salías a escena sin ponerte nerviosa?
Solté una risa.
—Siempre están los nervios, preciosa—Me puse de pie y la paré a ella a su vez—Pero, a lo largo de mi vida, he aprendido que con la ayuda de amigos y familia uno puede llegar a superarlos fácilmente...
Sarah se miró en el espejo que su padre le había comprado, simulando un camarín de Broadway y suspiró. Me miré a su lado, era inmensa a comparación de ella –después de todo a los cuatro años una niña no crece mucho-. Sus grandes ojos color esmeralda eran iguales a los míos, solo que poseían una pequeña línea grisácea que les rodeaba por fuera. Su piel cobriza como la de su padre brillaba bajo el suave vestido verde que le había confeccionado Esme especialmente para hoy. Le abracé por atrás cuando ambas escuchamos como unos pasos iban acercándose hacia nosotras.
—Eh, se supone que nadie puede entrar al ‘backstaige’—Dije.
—Vamos Brooke, no iba a permitirme ver la función sin antes tomarles una foto a ambas—Exclamó Kiram—…—Apagó la cámara que tenía en sus manos y la guardó en su bolsillo, nos miró a ambas alzando las cejas—Pero que guapas, se nota que Alice les a machacado con todo—Reí—¿Qué pasa, princesa? ¿Por qué no quieres salir?
Edward se los había dicho, pensé.
—Hay mucha gente, tío Kiram. —El abrió los brazos para cargarla y ella corrió a ellos—No se si lo haré.
—Si lo dices por el señor Quickli o la cebra Rigoberta puedo hacer que esperen afuera—Susurró—¿Quién es el que te pone nerviosa?
Los tres caminamos hacia el telón nuevamente y nos asomamos para ver al público. Eran siete filas de seis asientos cada una. Allí estaban todos los Cullen junto con la manada y los amigos de la reserva, aparte de mis padres. Los otros asientos desocupados los ocupaban peluches que Sarah había decidido traer a su show. Alice había mandado a toldar el patio de afuera de la casa, contratando a personas que hagan lucir como una verdadera alfombra roja.
EJ acababa de entrar junto con Bella, un jadeo se escapó de los labios de mi hija. Pude escuchar como los latidos de su pecho aumentaron notoriamente. Le miré el semblante, notando un rubor en sus mejillas.
Miré a Edward, el cual me miraba con una risa entre dientes afirmando a mis pensamientos.
¡Ja! Cuando Seth se enterara…
La verdad era que EJ no era para nada poco simpático, habían pasado más de seis años desde la vez que le conocí y ahora era un joven muy parecido a su padre, fracciones finas, cabello color cobrizo que se lo había dejado crecer un poco, y los ojos color chocolate como los de Bella.
Pero siempre había mantenido esa amplia educación que le habían brindado en Volterra.
Los Cullen habían permanecido en Italia por unos dos años, dos años los cuales Marcus no pudo soportar sin probar la sangre fresca. Se le encontró alimentándose de un humano al séptimo mes y fue desterrado del palacio. Aro, - complacido, según Edward- se adaptó a la ausencia de Marcus en el lugar fácilmente, y adoptó la dieta de los vampiros nuevos en su totalidad. Fue razón por la cual los Cullen no encontraron razón por la cual volver a esconderse en otro país. Carlisle gobernaba junto con Aro, y Jasper, Emmett, Edward, Alice y Bella se habían unido a la orden.
Vivían felices, venían a visitarnos casi todos los meses. A Jake y a Seth les encantaba burlarse de lsa nuevas togas que había diseñado Alice.
Jacob y Annie vivían con nosotros. Mamá, Kiram y Leah también se habían mudado a la inmensa mansión que los Cullen nos habían regalado hace años. Annie esperaba un niño de Jake al cual planeaban llamar Augusto, por mi padre. Era un gesto que seguro habían optado debido a que nuestra pequeña primogénita se llamaba Sarah, igual a la madre de su padrino.
Atrás de EJ, se acercaba Seth con una cámara de video en manos.
—Ya llegó papá—Sonreí.
Una inmensa sonrisa se alargó por el rostro de Sarah. Le pidió a mi hermano que la bajara y fue a arreglarse el cabello.
—Estoy lista—Susurró.
Le besé y abracé un segundo más antes de bajar hacia el público con el resto. Caminé hacia mi esposo y me dejé envolver en sus brazos mientras sonreía al resto de mi familia y amigos.
—Quien diría que vería a mi hija en un escenario.
—Quien diría que no se lo impedirías—Le susurré en el cuello.
Acarició con delicadeza mi tórax y me besó en la oreja.
—Él si será futbolista.
Alice pasó a nuestro lado saltando y bailando.
—Como digas, Seth. —Rió.
Ambos nos quedamos viéndola alejarse.
—Maldición.
Me di la vuelta y le planté un beso en los labios.
—Será como su padre.
—Está bien, podremos tener a Harry Jr.
Reí y deje que me volviera a abrazar por la espalda. Miré hacia las butacas de mentira encontrándome con los ojos verdes de EJ. Me sonrió, caminó hasta nosotros y se paró a nuestro lado.
— ¿Vienes solo, Casanova? —Bromeó Seth.
—Mi cita llegará pronto, no te preocupes tío.
—Caray, eso no le gustará a Sarah—Murmuré para mí misma.
Seth y él me miraron, intrigados.
—Nada—Sonreí. — ¿Quién es la afortunada?
Unos tacones llegaron hasta nosotros.
—Ya llegó—Se sonrojó.
Ambos giramos la cabeza hacia la vampira que acababa de entrar al salón. Abrimos la boca y le observamos asombrados, no escuchamos cuando Edward llegó a nuestra posición.
—Tranquilos, Tanya no tiene algo serio en mente. Y le a asegurado a Bella que se mantendrá al margen con sus relaciones con vampiras…o humanas.
La vampira rubia le plantó un beso en la mejilla y caminó hacia el resto tomada del brazo con EJ. Él nos envió una media sonrisa nerviosa al pasar por nuestro lado.
— ¿Humanas? ¿Salió como el padre? —Susurré.
—Yo diría que salió más como Emmett. —Suspiró. —Trae muchas…sorpresas a casa.
Seth le palmeó el hombro a su amigo.
—Eso es lo duro de ser padre, ¿A qué no?
—Sí, pero no me quiero imaginar cómo sería tener una niña.
Seth puso los ojos en blanco mientras yo reía a mis anchas. Fue entonces cuando Sarah empezó a salir a escena.
—Oh, mierda. Disculpa Ed, iré a grabarla.
Seth salió disparado hacia la primera fila, tirando a la señora Gliqui con un manotazo. Sarah empezó caminó hasta el centro y empezó a entonar una canción que habia practicado arduamente al lado de Alice y Rosalie.
—Es hermosa ¿No? —Me dijo Edward.
—Muchísimo—Susurré, sin despegar los ojos de mi hija.
—Nos espera un futuro difícil, Brooke. —Le miré el rostro intrigada, el no me miró, solo observó a mi hija con idolatría—Alice ha visto cosas y yo diría que ella y…
—Dejaré al futuro las cosas del futuro. —Le interrumpí—Pasará lo que tenga que pasar.
Edward me sonrió.
—Harry tendrá unos buenos padres.
—Tendrá unos buenos tíos también.
Me sonrió y besó mi barriga antes de volver a su lugar, al lado de Bella. Caminé al lado de Seth y le tomé de la mano, escuchando como mi hija entonaba el himno del océano con una entonación digna de una profesional. Miré a mi esposo, estaba llorando del orgullo, tanto que sus manos le temblaban. Miré a mi familia, todos la veían maravillados. Miré a mis amigos, todos nos miraban maravillados.
Esta era mi vida.
Esta soy yo.
Había nacido para esto.
Y estaba muy orgullosa de lo que era ahora.
Así que, me presento nuevamente.
Me llamo Brooke Destiny Blade, y soy una licántropa, madre, esposa y amiga.
Les deseo a todos una vida llena de felicidad y armonía como la mía.